El empresario, mediante un mantenimiento adecuado, deberá garantizar que los equipos de trabajo conserven durante toda su vida útil las características y prestaciones más importantes, especialmente aquellas que al estropearse o desgastarse puedan ocasionar situaciones de peligro.
Para ello deberá tener en cuenta las instrucciones proporcionadas por el fabricante, las características del equipo, sus condiciones de utilización y cualquier otra circunstancia, normal o excepcional, que pueda influir en su deterioro o desajuste, ajustándose a las distintas situaciones de trabajo a las que la carretilla se vea sometida (turnos de trabajo, circulación habitual en rampas, peso excesivo de las cargas, etc.).
Existen distintos tipos de mantenimiento:
Se trata de una serie de revisiones periódicas en las que se suelen realizar ciertos cambios de componentes o piezas a las carretillas con el objeto de reducir las posibilidades de avería.
Estas revisiones se ejecutan conforme a la frecuencia y recomendaciones establecidas por el fabricante de la carretilla y están indicadas en el manual de instrucciones, siempre adaptándolas al uso que se haga de la misma. Por regla general, este tipo de mantenimiento suele realizarlo el personal de mantenimiento.
Este mantenimiento está basado en los conocimientos que se tengan del estado de un equipo, elemento o componente, por medición periódica o continua de algún parámetro significativo cuya variación nos permite correlacionarlo con la probabilidad de fallo o avería en un futuro próximo. Iniciamos pues la intervención de mantenimiento cuando, comprobando los indicadores correspondientes, detectemos precozmente algún síntoma de avería.
Los indicadores más utilizados son:
Se refiere este tipo al que, con el fin de prevenir, aprovecha para revisar, reparar o sustituir algún elemento o pieza mientras el equipo está parado para realizarle cualquier otro mantenimiento.
Tiene lugar cuando se produce un problema en la carretilla y hemos de darle solución, bien mediante un "arreglo" normalmente provisional y sin interrumpir apenas su funcionamiento, bien realizando una "reparación", que podrá realizarse in situ o en el taller y que tiene un carácter más definitivo.
Como ya indicamos anteriormente, con independencia del tipo de mantenimiento que deba realizársele a la carretilla de manera periódica o puntual, habrá de hacerse una revisión diaria o "mantenimiento de uso" para comprobar ciertos elementos o indicadores, entre otros, la dirección, frenos, neumáticos, horquillas, luces de alumbrado y freno, bocina, temperatura, niveles de combustible, aceite, líquido de frenos, agua del radiador, etc. Este tipo de comprobaciones las realizará el propio usuario de la carretilla, dejando constancia también de ello.
Se trata de ciertos indicadores de advertencia, normalmente luces, que informan al trabajador avisándole que algo no va bien, por lo que habrá que proceder a la revisión de la carretilla. Algunos de estos indicadores son: